Archivo de la etiqueta: Conciencia

Los 3 Cerebros

El ser humano es mucho más que una maquinaria perfecta, todo dentro de él tiene un sentido minucioso, trabajando en unidad y coherencia. Alinea todos los procesos como un único organismo porque no puede ser entendido de otra forma. No existen contradicciones entre la orden que envía nuestro cerebro a la acción que después es ejecutada por él; quiero mover la mano, envío la información, la mano se mueve. Si esta alineación fuera contradictoria hablaríamos de un desorden o ausencia de homeostasis (propiedad de mantener una condición interna estable compensando los cambios del entorno. Equilibrio necesario para el mantenimiento de la vida).

La cuestión es si nosotros como individuos trabajamos en unidad y coherencia, si aplicamos el equilibrio y alineamos nuestros procesos y comportamientos. Es revelador como nuestro organismo pierde su equilibrio en el momento en el que nosotros perdemos el nuestro con nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Cuando rompemos la alineación y pensamos de una forma diferente a la que actuamos y actuamos de una forma diferente a la que sentimos, desencadenamos un desorden. Es decir, si pienso que las cosas son “blancas”, pero actúo “azul” por diferentes motivos y siento que en realidad son “verdes”, nuestro organismo comienza a presentar alteraciones desordenadas porque le estamos enviando desorden, derivando probablemente en alguna enfermedad.

Es fundamental que encontremos la alineación y coherencia con nosotros mismos para obtener un funcionamiento saludable de nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestras acciones, pensamientos y emociones.

Cuando hablamos del cerebro  el único lugar físico que llega a nuestra mente es la cabeza ya que contiene alrededor de cien mil millones de neuronas interconectadas a través de un proceso electroquímico para recibir señales y procesarlas. Esta comunicación se produce a partir de un cierto umbral de excitación en la neurona que a través del axón excita a su vez a las neuronas de su alrededor y así sucesivamente a través del resto del circuito neuronal  permitiendo el envío de la información al resto de neuronas a modo de retroalimentación.

Neurona

https://es.wikipedia.org/wiki/Neurona

Recuerdo con cariño a una profesora de Psicología en la universidad que decía que la expresión “tengo un nudo en el estómago” era ridícula, porque no tenía ningún sentido real. Con el tiempo entendí que había información de la que ella no disponía y que tenía mucho sentido esa sensación que todos en algún momento hemos experimentado. Me refiero a esa angustia, miedo, malestar o esa intuición que se sentía en las tripas. Aprendí cuán importante eran todas esas sensaciones y cuanto sentido tenía al descubrir durante mi programa de formación como Especialista en Coaching de Salud impartidapor Francisco J. Junquera y también leyendo publicaciones de renombrados especialistas (Mario Alonso Puig* y Michael Gershon; entre otros), que el Sistema Entérico está formado por una red neuronal* capaz de actuar de forma independiente del cerebro de la cavidad craneal, pudiendo recordar y aprender.

Aparato digestivo

http://www.viamedsantaangeladelacruz.com/

Ésta información para mí fue muy reveladora y me ayudó a entenderme mucho mejor, es fascínante… “Mis tripas!!” (mi tubo digestivo) tienen una red neuronal y almacenan recuerdos y aprendizajes!!!. En una entrevista a Mario Alonso Puig en una radio argentina explicó como muchas emociones tienen el reflejo inmediato en el tubo digestivo. La intuición, la inteligencia intuitiva, esa sensación de “lo siento en las tripas”, es porque uno de los mapas de los sentimientos más importante del cerebro (la Ínsula de Reil) está recogiendo constantemente información del tubo digestivo. La hormona más importante en los estados de serenidad, de calma, es la Serotonina y el 90% de dicha hormona se produce en el tubo digestivo.

El Dr. Puig explica que se han identificado tres cerebros: el de la cavidad craneal, el cerebro del corazón y del tubo digestivo. Esos tres cerebros en principio han de estar conectados y están conectados. Lo que pasa es que a veces se independizan y cuando se independiza el cerebro de tubo digestivo la persona tiene mucha incomodidad: colon irritable, espasmos, alteraciones en la digestión. Y muchas veces desde el punto de vista de la medicina, hay opciones muy pobres para que esa persona tenga menos dolencias. Sin embargo, cuando esa persona reduce su ansiedad, ve la vida con más ilusión, con frecuencia y de forma natural, aunque pueda llevar un tiempo, ese tubo digestivo vuelve a “sincronizarse” con el tejido cerebral de la cavidad craneal. Afirma que cuando el cerebro del tubo digestivo se independiza, quien manda en los asuntos del tubo digestivo es el propio cerebro del tubo digestivo, es decir, aunque el cerebro de la cavidad craneal diga “Yo quiero estar bien”, no sucede porque el plexo de Meisser y Auerbach que son los que constituyen el cerebro del tubo digestivo deciden ir por su cuenta, se convierten en rebeldes y generan todo tipo de alteraciones.

Cuanto sentido tiene, si rompemos ese alineamiento y no funcionamos en coherencia nuestro organismo hace exactamente lo mismo y se revela, generando alteraciones hasta que nosotros elijamos alinearnos de nuevo. La Universidad de Harvard ha demostrado que entre el 60 y 90% de las consultas médicas generales en el mundo occidental, son debidas a emociones tóxicas (amargura, frustración, resentimiento, ira…) pues generamos mucho cortisol. El cortisol lo que hace es adherirse a la membrana de las células  (glóbulos blancos, linfocitos…)que son las que nos protegen frente a bacterias, virus y tumores y no las dejan funcionar. De ahí que seamos más sensibles a gripes, catarros, etc. Y esto es muy potente!!, nos hace soberanos sobre nuestros estados emocionales y decómo cambiarlos.

Hemos hablado del cerebro de la cabeza, del cerebro del estomago y efectivamente el Dr. Puig hacía referencia al cerebro del corazón. Entraremos más en profundidad, porque es para mí el más revelador. El 14 de marzo del 2012, La Vanguardia publicaba un artículo de Annie Marquier, matemática e investigadora de la conciencia: “Se ha descubierto que el corazón contiene un sistema nervioso independiente y bien desarrollado con más de cuarenta mil neuronas y una compleja y tupida red de neurotransmisores, proteínas y células de apoyo. Gracias a éstos circuitos tan elaborados, parece que el corazón puede tomar decisiones y pasar a la acción independientemente del cerebro; y que puede aprender, recordar e incluso percibir. Existen cuatro tipos de conexiones que parten del corazón y van hacia el cerebro de la cabeza: La primera, la comunicación neurológicamediante la transmisión de impulsos nerviosos. El corazón envía más información al cerebro de la que recibe, es el único órgano con esa propiedad y puede inhibir o activar determinadas partes del cerebro según las circunstancias. El corazón puede influir en nuestra percepción de la realidad y por tanto en nuestras reacciones. La segunda, La información bioquímica mediante hormonas y neurotransmisores. El corazón es el que produce la hormona ANF, la que asegura el equilibrio general del cuerpo: La homeostasis. Uno de sus efectos es inhibir la producción de la hormona del estrés y producir y liberar oxitocina, la que se conoce como hormona del amor. El tercer tipo de conexión sería lacomunicación biofísica mediante ondas de presión. Parece ser que a través del ritmo cardiaco y sus variaciones el corazón envía mensajes al cerebro y al resto del cuerpo. Por último, la comunicación energética: el campo magnético del corazón es el más potente de todos los órganos del cuerpo, cinco mil veces más intenso que el del cerebro. Y se ha observado que cambia en función al estado emocional. Cuando tenemos miedo, frustración o estrés se vuelve caótico. Y sabemos que el campo magnético del corazón se extiende alrededor del cuerpo entre dos y cuatro metros, es decir, que todos los que nos rodean reciben la información energética contenida en nuestro corazón. Hay dos clases de frecuencia cardiaca: una es armoniosa, de ondas amplias y regulares y toma esa forma cuando la persona tiene emociones y pensamientos positivos, elevados y generosos. La otra es desordenada, con ondas incoherentes. Las ondas cerebrales se sincronizan con estas variaciones del ritmo cardiaco; es decir, que el corazón arrastra la cabeza. La conclusión es que el amor del corazón no es una emoción, es un estado de conciencia inteligente ”. Annie Marquier, afirma que cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas. Y finaliza la entrevista poniendo foco en como cultivar ese circuito: “Cultivando las cualidades del corazón: la apertura hacia el prójimo, el escuchar, la paciencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias… Es la práctica de los pensamientos y emociones positivas. En esencia, liberarse del espíritu de la separación y los tres mecanismos primarios: el miedo, el deseo y el ansia de dominio, mecanismos que están anclados profundamente en el ser humano porque nos han servido para  sobrevivir millones de años. Annie insiste en que la manera de librarse de ellos es tomando la posición de testigos, observando nuestros pensamientos y emociones sin juzgarlos y escogiendo las emociones que nos pueden hacer sentir bien. Debemos aprender a confiar en la intuición y reconocer que el verdadero origen de nuestras reacciones emocionales no está en lo que ocurre en el exterior, sino en nuestro interior. Sus recomendaciones: cultivar el silencio, contactar con la naturaleza, vivir periodos de soledad, meditar, contemplar, cuidar del entorno vibratorio, trabajar en grupo, vivir con sencillez. Y preguntar al corazón cuando no sepamos qué hacer.

Corazón

www.energizate.net

Que maravillosa armonía crea nuestra biología, que alineación, que maquinaria tan perfecta, todo dentro de él tiene un sentido minucioso, trabajando en unidad y coherencia. Para que nos provocamos tantos desajustes, si somos soberanos en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. ¿Dónde estamos poniendo el foco? ¿Para qué “decimos” algo que no Pensamos? y ¿para qué Hacemos algo que no Sentimos?. ¿Pensar?, ¿Hacer?, ¿Actuar?... No hagamos curvas y alineémonos en honestidad con nosotros mismos, respetémonos y démonos la legitimidad de aceptarnos, amarnos y no juzgarnos. Ni a nosotros ni al “otro”, pues el otro sólo es un reflejo de nosotros mismos.

*Mario Alonso Puig, Médico especialista en neurociencia, cirugía general y del aparato digestivo.

*Michael Gershon, profesor de anatomía y biología celular del Centro Médico de Columbia en New York.

*El Sistema Entérico está formado por una red neuronal, según la Revista Discovery Salud, “se encuentran los mismos neurotransmisores que en la cerebro craneal”.

Hasta pronto querido lector!